miércoles, 26 de agosto de 2015

H A T E

Llevo esperando ya más de un mes por un traslado de domicilio en la línea telefónica. Movistar me obliga a llamar cada mañana e invertir una media de treinta minutos en pelearme con una tele operadora para acabar diariamente en el mismo punto: que me espere, vamos, que ya me llamarán cuando puedan y que no me ponga nervioso, que la línea, un día de éstos, llegará. En vista de la NO solución que me aporta la compañía telefónica, que asume que ha sobrepasado el plazo que ellos mismos han dispuesto y sin oportunidad de exigir ningún tipo de compensación (dado que debo esperar a volver a recuperar mi línea) , decidí hace unos días hacerme socio de la OCU. Tras abonar la cantidad simbólica de 2 euros, accedí a la posibilidad de obtener asesoramiento. Si no se pagan los 2 euros, la de la OCU se hace la muda. He tardado 3 días en poder hablar con la señorita OCU por problemas técnicos en esa dichosa oficina. En resumen, me sube un ardor desde el estómago cuando veo como va reduciéndose la velocidad de navegación de mi teléfono al no tener Wi-Fi que me dan ganas de subirme a la torre de Calatrava de Montjuic y cruzar los cables a ver si a las telespectadoras y teleoperadores de cualquier call-center se les hace un frisé capilar irreversible. O que se queden calvas. Por otro lado, Endesa, esa gran compañía tan buen rollera miente más que habla al ofrecer el pago de recibos con tarjeta. Tras intentarlo tres veces sin éxito, he accedido a acercarme a un cajero de Bbva (otra chupipandi la mar de guay) para pagar en el cajero y, para variar, ha vuelto a dar error. El final de este tema ha sido hora y media al teléfono en tres llamadas, una visita al banco, vuelta al mío, y pagar en una ventanilla tras hacer una gran cola como cuando no existían las tarjetas, ni internet ni nada de nada. A la antigua.
Tras este panorama de ineptitud, a uno no le queda otra cosa que hacerse HATER profesional. Hacerse HATER para, entre otros odiarlo todo incluidos los HATERS. Movistar, OCU, ENDESA, los haters, los niños, los cholos, las familias numerosas cholas, Renfe, la predicción meteorológica, TVE, T5, las chicas con melena insulsa, las musculosas, las maricas de pueblo, los que comentan en instagram perfiles genéricos, las algas de la playa, el chiringuito que por precio podría llevarlo Ferran Adrià, Paz Padilla, los zapatones femeninos con suela de tocino o suelote o plataformón, las corridas de toros, Ylenia, Belén, los pendientes de perlas, los adolescentes, la gente que tiene pájaros en jaulas, mi vecina *la Caraperro, mi casera (la avara de Barcelona), los borrachos que salen por el Borne, el transporte público, las faldas sobaqueras, las barbas teñidas, los tatuajes tribales, Mercadona, Tisci, Pelayo, las que van de intensas, las que van de machas, las colocadas, las niñatas de Chillout, el dueño de las tiendas de al lado de mi casa, los piercings blancos o faciales, el olor a axila cocida, la calle del pecado de Sitges, las tiendas Ale_Hop, la Abramovic por pelma, las que veranean en Ibiza como los borregos, Jaume ... Y un largo etcétera que hace que, asi, odiando, nos mantengamos activos...
...
Y que viva el odio!

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